Literatura

REALIDAD

El pasado viernes fue el Día Mundial de la Poesía. No es que no me acordara, pero me apetecía más leer ese día a poetas que, en cierta manera, han dejado huella en mis días.

Y, aunque siempre son «malos tiempos para la lírica», sobre todo estos que corren, yo quiero llevar la contraria a la canción, pensando, tal vez ingenuamente, que son precisamente estos tiempos los que más necesitan de la poesía. Por eso escribo aquí uno de mis últimos poemas que, pienso, tiene bastanta que ver con ese día a día que, muchas veces, nos acosa.

REALIDAD

La espina es algo más: púa que arpegia
en la rosa o la aulaga.
Y la pena es de nadie o es de todos
–de tanto ser en nada se convierte-.
Hay virutas de fuego en los escombros
y el agua, en los aljibes
duerme al acecho de la mano abierta
a una nueva heredad que nos construya
en la terca pasión de lo que amamos.
Se devana la llama en los racimos
y la estación, sin culpa,
hace inventario de pájaros y reos.
Baste un gesto
que atraviese el volar de las rapaces
y unos ojos abiertos
que a la espina le den solar y abrigo.
Y de ser tanto en nada se convierta.